El costo de la información

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La creación, manejo y uso de la información se ha vuelto una parte cada vez más importante de nuestras vidas hasta el punto de volverse indispensable. Es en ese sentido que existen una serie de formas de adquirir información, la cual dependiendo del formato o medio tienen un costo diferente para quien la compra. Quisiera expresar algunas ideas que me vienen dando vueltas con respecto a cómo se cobra esta, cuales son los costos asociados, entre otras cosas.

En particular quiero enfocarme a la información digital (en este artículo, dejaré de lado el tema del copyright ya que se alargaría mucho), independiente del contenido (música, películas, imágenes, texto, otros). Todos tienen en común una serie de propiedades que la hacen distinta de otros bienes económicos lo cual implica que no siempre pueda ser tratada de una manera convencional como producto, como paso a explicar.

Información como producto

Cuando compramos un software/música/película, ¿qué es lo que estamos pagando? Claramente no el medio en que recibimos la información: si el costo del CD o de la conexión a Internet para transmitir los datos fuera la mayor parte de los costos, ¡todo sería mucho más barato! En la tabla siguiente se puede ver el costo por gigabyte (aunque es un tanto antigua, es clara la tendencia).

Lo que estamos pagando en realidad es la información transmitida en ese medio, es decir, la secuencia de 1's y 0's (pensando en sistemas digitales). Es ahí donde reside el valor principal de la información, ya sea esta software, música, etc.

Sin embargo, a diferencia de productos como, por ejemplo, un neumático, la información es fácilmente replicable: Quiero decir con esto que el costo de crear y almacenar una copia exacta de la información es muy baja comparada con, por ejemplo, fabricar otro neumático. Más aún, esta nueva copia no implica ningún perjucio para el original, ésta se mantiene intacta.

Es posible pensar que la información entonces pudiese considerarse como un bien no rival, es decir bienes que pueden ser consumidos por muchas personas de manera ilimitada. ejemplos clásicos de bienes no rivales son la seguridad nacional o la televisión. Sin embargo, no es claro que la televisión o la seguridad nacional sean tan escalables (nuevamente, dado las tecnologías actuales) como lo es la información digital.

Es decir, si compro 2 CD's que son exactamente iguales, no deberían cobrarme el doble, ya que el mayor costo (la información contenida en el CD) ya la pagué, ergo, sólo debiesen cobrarme el doble por el medio transmitido (en este caso, el disco plástico).

Al terminar este artículo, termino con más preguntas que respuestas :-) pero en definitiva, creo que es importante que todos le demos unas vueltas al asunto. Sería interesante leer otras opiniones al respecto, desde otros puntos de vista también.

¿Crees que la información debiese considerarse como un producto más, o por el contrario, es un caso aparte?

PS: Gracias a Carlos Lopez y Juan Eberhard por discutir algunas ideas para este artículo.

Imágenes: Flickr, NFS.gov

Foto de Alvaro

— PhD en Ciencias Cognitivas e Investigador en temas de Open Data, Visualizaciones, Web Semántica, eScience y Web Science. Ingeniero civil en computación. Más información »

7 Comentarios

participacion

me parece muy valida el contenido pero falta profundizar mas para no quedar volando

Sobre dejar intacta la copia original

Hay un punto que pasa bastante rápido en el artículo, pero que creo es importante revisar: "esta nueva copia no implica ningún perjucio para el original, ésta se mantiene intacta". Ahí creo que depende del punto de vista.

Efectivamente, no hay cambios en la información "original" (aunque en estricto rigor no tiene sentido hablar de "original" y "copia"). Pero efectivamente, se da que quien tiene una copia, en particular el creador de la información, que tendrá en algún momento la única copia, puede tener un valor el hecho que es el único que tiene la información. Por ende, tiene un monopolio natural sobre el entregar o no copias de esa información, que puede traducir, dependiendo de muchos factores, en mayor o menor nivel de ingresos.

Pero al momento de entregar copias, pierde el monopolio natural inevitablemente, y ahora la cantidad de copias de la información que existen implica que cualquiera podría técnicamente crear copias, y en particular comenzar una "guerra de precios", empujando en definitiva el precio de la información al costo marginal de producir una nueva copia (que en este caso estamos claros que es muy baja en comparación). Eso genera entonces una pérdida de valor por parte de quien originalmente tenía una ventaja frente a todos los demás, que se puede medir en ingresos futuros esperados (donde queda como ejercicio si esos ingresos futuros esperados debieran o no incluir el hecho que cualquier copia implica pérdida de la ventaja de exclusividad).

Para resolver el tema anterior, se ha planteado el esquema del derecho de autor, donde artificialmente se entregan derechos de exclusión al poseedor de "la copia original" (el autor en primera instancia), a pesar que se entreguen copias a terceros. Estos terceros están excluidos de poder realizar y entregar otras copias sin permiso expreso del autor.

Y en ese punto es donde hay diferencias, porque algunos plantean posiciones extremas, como que el autor (o alguien a quien ese autor delegue los derechos) pueda tener control absoluto sobre esa información, y proponen que se debe maximizar el ingreso que pueda tener quien posea esos derechos artificiales de exclusión. Otros planteamos que es necesario determinar por qué nosotros, como sociedad, estamos entregando esos derechos de exclusión que benefician a solamente uno de los involucrados en la generación de información, conocimientos y obras artísticas, qué recibimos a cambio y si el modelo encuentra un equilibrio adecuado que maximice el beneficio percibido considerando a toda la sociedad: los creadores, usuarios ("clientes") de la información, la sociedad en general, autores de futuras obras o informaciones, etc.

Jens

Se incia el debate

Muy de acuerdo con Alvaro, que es necesario un debate de como se debe entender el bien que el llama "informacion". Creo que los economistas y los productores de contenido, no han hecho ningun intento serio de debatir esto. Experimentos han habido, desde Itunes, hasta el disco de Radiohead para intentar dilucidar como se debe enfrentar este nuevo bien, que esta a mitad de camino entre servicio y commodity.

En particular, creo que desde un punto de vista mas comercial, creo que tambien hay que considerar no solo la venta y compra de informacion, sino que tambien el arriendo. Una licencia temporal de un software es un arriendo de 1's y 0's, lo mismo que arrendar peliculas online. Quizas el mismo concepto de propiedad deba ser re-evaluado.

Arriendo de información

Juan, no me queda claro el sentido de arrendar información: Si te arriendo maquinaria, tu me pagas por usarla por un cierto período de tiempo. ¿Cómo puedes evitar que use la información pasado el tiempo del arriendo? Se podría intentar creando leyes, aunque suena absurdo y sospecho que muy poco efectivo..... como buena parte de las leyes que ya intentan lograr eso sin mucho éxito.


agraves

Arriendo de Software

Todas las licencias actuales (bueno, la mayoría anque supongo que todas) de software comercial son convenios de uso de un software por un determinado tiempo (arriendos en un sentido amplio). Nunca implican que eres propietario del código y de ahi su efecto. Ya que si incluyeran esto último, sólo te bastaría una sola "licencia" para poder instalarla en tu granja de computadores y habría mucha gente feliz...

Es por eso que el debate o la reconsideracion de esto, va por el lado de que ellos mismos tienen que cambiar para convertirse en algo "digno de adquirir" si no quieren verse consumidos en el futuro por el FLOSS

Mig.
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Información es un tipo muy especial de bien

Hola, buen punto el que traes a colación y yo estoy muy de acuerdo: la información es un tipo muy especial de bien, creo que ahora nuestros esquemas pre-digitales para determinar precios son muy inadecuados.

Lo mismo pasa con determinar sanciones, por ejemplo, por copiar una canción o una película sin autorización: actualmente estas sanciones son cifras sacadas de la nada, provenientes de posturas maximalistas de las industrias respectivas, sin ningún soporte racional. No es normal que robar un libro tenga una multa y copiar el libro tenga una multa varios órdenes de magnitud mayor.

ChaTo

Buen punto pero incompatible con los sistemas actuales.

El esquema sería muy poco atractivo para los productores de contenidos, ya que si viene un mayorista, se lleva 1000 CDs paga 999 baratos y 1 caro. Por lo tanto no habría incentivo económico. Ni amortización facil de costos fijos... etc...

En resumen, se desarma todo el sistema de producción, y sería un salto hacia el "pago por información" neta.

Mig.
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