El Segundo Mundo, de Parag Khanna

"The Second World", por Parag Khana (ed. Random House, 2008), es un interesantísimo libro sobre geopolítica contemporánea. El título se refiere al "segundo mundo", que está constituido por los países que ni están desarrollados, ni están muy atrasados. En él describe los países que conforman este grupo y su relación con el primer mundo.

A los tres grandes jugadores del primer mundo —Estados Unidos, Europa y China— Khanna los llama directamente imperios: grandes organizaciones políticas que dominan sobre un vasto territorio. Una de las tesis centrales de Khana es que en la práctica Estados Unidos, Europa y China ya dominan el mundo completamente y no dejarán que otros países, como Rusia, Japón, o India obtengan el mismo nivel de influencia fuera de sus propios territorios. El mundo es tri-polar, y lo seguirá siendo durante varias décadas o siglos.

Cada uno de estos grandes imperios tiene su propia ventaja. Estados Unidos tiene el poder militar más formidable del mundo, aproximadamente el 50% del gasto mundial en armas para proteger al 5% de la población y a sus intereses, además de las más grandes reservas de dinero y la más avanzada tecnología. Europa tiene más del doble de población, un sistema social de bienestar y de gobierno a gran escala bien afinado y demostradamente imitable, y consumidores educados y con dinero que la hacen ser el mercado más grande del mundo. China es enorme en territorio y población, y crece a un ritmo acelerado mientras su maquinaria productiva trepa rápidamente por la cadena de valor, siendo una seria competencia para todas las demás economías.

Los países del segundo mundo (en verde claro y amarillo en este mapa) se agrupan en grandes bloques regionales: América Latina, Europa Oriental, Eurasia, el Medio Oriente y el Sudeste Asiático, cada uno bajo la influencia de uno o más de los imperios. Latinoamérica ha sido por años el "patio trasero" de Estados Unidos y sólo recientemente y mediante la negociación directa con los otros imperios algunos de sus países han adquirido más poder de palanca. Europa del Este es la nueva frontera de la Unión Europea, que intenta lograr ahí lo mismo que consiguió con España y Portugal: dar solvencia económica, social y política a países relativamente atrasados. Eurasia está atrapada entre Europa y China, y el Medio Oriente se encuentra simultáneamente en el terreno de juego de los tres imperios. Finalmente, el sud-este asiático está prácticamente determinado por los intereses y los planes de China.

Las ideas de libro son claras y potentes, y la descripción que hace Khanna de cada país y zona es breve, inteligente y con gran conocimiento del terreno. Es refrescante por ejemplo leer una buena descripción de China y el Medio Oriente desde una perspectiva no alineada ni con la propaganda estadounidense ni con la propaganda europea. Por ejemplo, se describe el énfasis en Asia de la familia y la sociedad sobre el individuo, y de ciertos derechos como el empleo y la comida que son defendidos con mucha firmeza, sin negar el hecho de que la libertad de expresión no tiene el mismo valor para sus gobernantes.

Algo muy interesante y que salta a la vista es que se encuentran una y otra vez los mismos problemas en el segundo mundo. No importa si se trata de Uzbekistán, México, Egipto o Malasia, los síntomas son los mismos: una gran masa de gente viviendo en una situación apretada y precaria, una pequeña minoría que vive muy bien como en el primer mundo, gobiernos y empresas en que la corrupción es tolerada, mala educación, baja productividad, alta contaminación, etc. Recorrer las páginas del Segundo Mundo, es como observar una lista de casos prototípicos de una enfermedad con síntomas muy precisos.

Latinoamérica

Latinoamérica está compuesta de países subdesarrollados y otros que son parte del segundo mundo: Brasil, México, Venezuela, Colombia, Argentina y Chile. Sobre la relación de Latinoamérica con los imperios que históricamente la han ocupado, Khanna escribe:

Los sistemas imperiales pueden ser comparados con burbujas que crecen se expanden y se elevan, y luego se revientan y caen. América Latina siempre ha estado atrapada en las burbujas imperiales de otros, y nunca ha sido capaz de formar la suya propia. De hecho, debido a que los recursos de América Latina siempre han servido al mundo desarrollado, su propio subdesarrollo fue integral en el desarrollo del capitalismo. "La división del trabajo entre las naciones es que unas se especializan en ganar y otras en perder" escribió el disidente uruguayo Eduardo Galeano [...] La psicología de Estados Unidos - y por lo tanto su diplomacia - hacia América Latina refleja una continuidad chocante a lo largo de los siglos. Incluso mientras apoyaba movimientos de independencia de México a Colombia, el estatista Rufus King en 1799 escribía apasionadamente a Alexander Hamilton "Estoy completamente convencido de que si América del Sur y sus recursos no son para nosotros entonces serán rápidamente contra nosotros".

En la actualidad, América del Sur podría entenderse como un grupo de países a medio camino entre la pobreza de África y la promesa del Sud-Este Asiático, con una gran posibilidad de integración debido al idioma común, pero con grandes orgullos nacionales que hacen que cada país esté diplomáticamente en una falsa pose permanente de fraternidad hacia sus vecinos.

Los Estados Unidos en declive

Uno de los aspectos más publicitados de esta obra es el fin de la hegemonía de EEUU. Ésto sin embargo no es un tema tratado largamente en el libro, porque en la práctica resulta una consecuencia obvia del movimiento de los países del segundo mundo y de la presencia de otros dos imperios.

Estados Unidos constituía el 50% de la economía del mundo al final de la segunda guerra mundial y ahora es el 25%, con gobiernos operando con déficit y costosas aventuras militares extra-territoriales. Tiene una calidad de vida que se encuentra en deterioro, un sistema de salud que excluye a una fracción considerable de la población, una gran desigualdad económica fuertemente correlacionada con un alto nivel de criminalidad. EEUU tiene las mejores universidades, pero muchos no terminan la universidad, la penetración de la banda ancha es baja y la movilidad social escasa, entre otras señales:

Los europeos han sido capaces de mantener altos salarios mientras automatizan sus economías. En contraste, las compañías estadounidenses están en subasta, siendo compradas por asiáticos y otros conglomerados ricos en términos de caja [...] Aunque la economía de los Estados Unidos crece con la economía mundial, su declinar relativo ocurre porque los países del segundo mundo se hacen más inteligentes más rápido. Los poderes extranjeros usan la economía de EEUU como un lugar para invertir y sus universidades para obtener las capacidades técnicas necesarias; hasta que sus propios mercados, instituciones e infraestructura sean capaces de generar retornos similares y absorber su propio capital y talento.

Las bandas elásticas se contraen mucho más rápido de lo que se estiran, dice el autor. Y en esta competencia entre imperios, nadie sabe con certeza quién ganará. Sí se observa que un imperio obtiene su poder mediante el temor y el amor, el garrote y la zanahoria. Estados Unidos está siendo menos amado y más temido; Europa más amada y menos temida; y China más amada y más temida.

Parag Khana: "The Second World". Random House, 2008.


Imágenes: Wikipedia, ParagKhanna.com

Tu voto: None Promedio: 5 (1 vote)

Comentarios

Enviar un comentario

El contenido de este campo se mantiene como privado y no se muestra públicamente.
  • HTML permitido: <a> <em> <strong> <pre> <ul> <ol> <li> <img> <blockquote> <br> <div> <h2> <h3> <hr> <object> <embed>
  • Saltos automáticos de líneas y de párrafos.
  • Las direcciones de las páginas web y las de correo se convierten en enlaces automáticamente.

Más información sobre opciones de formato