Software Libre y Agenda Pública: quién, cuándo, y por cuántos votos

En un post anterior hablábamos acerca de proyectos alternativos al uso de software libre en el gobierno chileno; como veíamos, en realidad existe mucho por hacer antes de encasillarnos sólo en intentar obligar al gobierno a que utilice o prefiera el software libre de alguna manera. Al final del post dejamos pendiente también la pregunta de si vale o no la pena legislar para alguno de los puntos que mencionábamos entonces... ¿porqué legislar? ¿para qué? ¿qué ganamos/perdemos con eso?

Como en posts anteriores, a pesar de que este post está escrito desde la visión de Chile, es perfectamente aplicable a la realidad del resto de los países Latinoamericanos; tal vez incluso más aplicable a aquellos que ya tienen alguna clase de legislación pro-software libre (Brasil, Ecuador, Perú y Venezuela, hasta donde tengo noticia).

Una sociedad sólo intenta resolver un problema del que tiene consciencia; dicho de otra forma, no basta con la existencia de un problema: además tiene que existir la creencia generalizada de que una situación específica constituye un problema. Con "generalizada" me refiero a la clase política, la clase técnica y la mayor parte de la población (para las clases política/técnica, ver "La tecnología y el software libre como algo secundario"). El orden en que esto pasa puede ser una de las siguientes:

  • Población→Técnicos→Políticos: Esta es la forma "idealizada" en que las cosas debieran pasar. Existe un problema real, que los técnicos observan, y cuya descripción y urgencia es expresada por éstos a los políticos.
  • Población→Políticos[→Técnicos]: Esta es la otra forma "idealizada". A veces ocurre (sobre todo en tiempos de elecciones) que los políticos observan "en terreno" los problemas de la gente, teniendo que convencer a los técnicos de sus percepciones y obteniendo su ayuda para formular las mejores soluciones al problema. Los paréntesis cuadrados son para indicar que ésta última interacción no siempre es necesaria
  • Políticos[→Técnicos][→Población]: Esta es una forma más realista (y frecuente) en que las cosas ocurren. Los políticos observan un problema (real o no), y (a veces) convencen a los técnicos, de manera que ambos grupos difunden el problema y "crean consciencia" de éste en la población. La cuota de triste realidad sin embargo nos lleva a recordar algunos casos en que estas últimas dos interacciones han sido obviadas.
  • Técnicos→Políticos[→Población]]: Normalmente, los técnicos advierten un problema antes que los políticos; socializan el problema con los políticos y (siempre que éstos últimos lo consideren efectivamente un problema) entre ambos grupos lo difunden y crean consciencia de éste en la población.
  • Técnicos→Población→Políticos: Podríamos llamar a este caso el de 'denuncia'. Los técnicos advierten un problema, y en vez de intentar incluirlo dentro de la Agenda Pública, utilizan 'el camino largo': intentan advertir a la población y crear consciencia del problema. Si tienen éxito, los políticos finalmente se ven 'forzados' a incluir el problema dentro de la Agenda y darle alguna clase de solución.

En general, cuando como sociedad se tiene un problema, puede haber varias razones por las que legislar podría ayudar a solucionarlo:

  • Para corregir una desigualdad, ineficiencia, etc., que existe en la sociedad, pero que no constituye necesariamente un crimen o delito. Por ejemplo, los impuestos del tipo 'Robin Hood', como los que existen en muchos países sobre alcoholes típicamente considerados 'lujosos' como el Whisky.
  • Para generar o crear incentivos para fomentar una actividad que se cree positiva para el país (por ejemplo, la ley de donaciones que permite descontar impuestos), o para evitar una actividad que se cree negativa (por ejemplo, todas las leyes que buscan disminuir la contaminación y el impacto sobre el medioambiente de muchas industrias productivas).
  • Para sancionar o penar un crimen o delito dentro de una sociedad.

Ninguno de los puntos anteriores es fácil de determinar. Se me ocurren un montón de preguntas al respecto. Por ejemplo, ¿qué tipo de actividades se consideran positivas en un país? ¿cuándo una desigualdad o ineficiencia es considerada como tal? La respuesta a estas preguntas depende de la orientación política del gobierno de turno, de la agenda política de momento, de la contingencia nacional, etc.

Legislar para resolver problemas sociales es un proceso difícil y largo, salvo honrosas excepciones. Y a menos que seas Presidente de la República, o un Senador muy, muy influyente, legislar sin una percepción clara de cuál es el problema que estás intentando resolver es un camino casi seguro al fracaso. Por eso, por muy interesante o beneficioso que nos pueda parecer un tema determinado como el software libre, antes de pedir legislar sobre éste es necesario considerar qué se pretende con eso.

En el próximo post: si no conviene legislar, tal vez sea bueno preguntarse qué podemos hacer, como técnicos que somos, para favorecer y mejorar la posición del software libre en nuestro país.

Posts de esta serie:
 
  1. Software libre: ¿por qué se niega a aparecer en la Agenda Pública?
  2. Software libre: ¿podría entrar en la Agenda Pública?
  3. La tecnología y el software libre como algo secundario
  4. Uso de software libre en el gobierno: ¿eso es todo?
  5. Software Libre y Agenda Pública: quién, cuándo, y por cuántos votos
  6. Software Libre: ¡Educar, educar, educar!
  7. Uso de software libre en el gobierno: razones (y no pasiones)
  8. Estudio sobre Software Libre en el Gobierno

Fuente imagen: propia (La Moneda de Noche).

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— Ingeniero Civil en Computación, Universidad de Chile. Doctor en Ingeniería y Políticas Públicas, Carnegie Mellon University. +Más información »

Comentarios

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Interesante lo de las distintas opciones para crear un cambio social. Me imagino que en el caso de la cultura libre y el software libre, podemos emplear más de un camino, yendo simultáneamente a los políticos y tomadores de decisión, al público general, y también a los otros técnicos.

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De hecho, cada una de esas opciones plantean distintos modus operandi que pueden ser efectuados en forma paralela.