La fortuna de ser un alien en la tierra de las oportunidades

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Comienzo esta nota en Pittsburgh, Estados Unidos, porque desde Octubre pasado mis viajes en avión ya no comienzan en el aeropuerto Pudahuel (Santiago de Chile). Con sólo algunos meses viviendo acá, pero con la certeza de que serán algunos años al menos, adopté a Pittsburgh como mi hogar.

Mi avión está ubicándose en la puerta, y mientras observo por la ventana como suben el equipaje, pienso en la particular perspectiva que he podido tener respecto de los acontecimientos mundiales y locales, y agradezco la posición privilegiada que se me ha dado, aun en tiempos de crisis económica, extendida a escala mundial.

Entre tanto cambio mantengo una vieja costumbre adquirida en casa, leer los diarios, ver las noticias. Y últimamente me sorprendo cada vez más por el tenor de las mismas. No importa si son chilenas o (norte)americanas. La crisis económica, o al menos lo que la prensa nos muestra, habla de tiempos realmente difíciles.

Mis recuerdos sobre inicios de los 80's en Santiago no son demasiados. Era joven como para entender la envergadura de los problemas económicos (ni que decir de otros), por lo que conservo sólo ideas: familiares perdiendo sus trabajos, o iniciativas como el PEN y el POJ.

Ahora con algunos años encima, me sorprendo con cada nuevo banco que debe cerrar. Igualmente cuando me entero de que el sueño americano se acaba para miles de personas, quienes han terminado viviendo en tiendas (carpas) en la ciudad de Sacramento, porque no han podido pagar sus hipotecas, y han perdido sus casas (igual que Los Simpsons según escuché hace unos días).

Junto a tanta debacle, se va haciendo cada vez más familiar la noticia de alguien que mató a 2, 5, 10. ¿Tendrá algo que ver con la crisis?, ¿la falta de trabajo? Le tocó a un par de chilenos en Pensacola, y a norteamericanos en Alabama, en Miami... Si el correr de los tiempos nos está llevando cada día a vidas más alienadas, supongo que los tiempos de crisis como los que estamos viviendo hace que ocurran cosas que no queremos.

Hoy muchos norteamericanos están asustados (o están siendo intimidados) con la idea de que los puestos de trabajo que se generarán con el paquete de estímulo económico propuesto por el gobierno de Obama serán ocupados por inmigrantes, muchos ilegales, y otros legales pero sin permiso de trabajo. Y no se trata sólo de una idea que pasea por sus cabezas o en las conversaciones durante el café, sino que existen personas que incentivan esas reflexiones desde sus posiciones privilegiadas, ya sea como gobernadores, senadores, etc. Mi temor es que desde allí a la xenofobia no puede haber demasiada distancia, sobre todo cuando las personas tienen hambre, o cuando temen llegar a tener hambre en el futuro. Lo que llaman, expectativas económicas.

Supongo que en Chile muchos deben temer lo mismo respecto de peruanos, bolivianos, y otros tantos vecinos que se fueron a Chile buscando un mejor futuro. Es una pena. Espero que no sea el miedo el que termine causando más muertes de inocentes, extranjeros y connacionales, viviendo en otra tierra o en la propia.

Como dije al principio, soy afortunada y sin posibilidad siquiera de quitarle un potencial trabajo a nadie. Termino mi nota desde Dallas Forth Worth, camino a Ciudad de Guatemala. Espero no estar quitándole el trabajo a nadie allá. Con algo de suerte, espero estar ayudándoles a generar mejores condiciones para usar la tecnología, con la implementación y puesta en marcha de su propia ley de firma electrónica... pero ese es otro tema.

Imágenes tomadas de Washington Post y acrweb.org.

Foto de veronica.acha

— Ingeniero C. en computación, U. de Chile. M.Sc. in Public Policy and Mgmt., Carnegie Mellon U.. Más información »

3 Comentarios

Involucrarse con el país

Concuerdo contigo en que ser un alien en algunos sentidos es una posición afortunada, incluso en tiempos de crisis. Por otro lado, una de las cosas que echo de menos estando fuera es involucrarme más con las cosas que pasan.

Por ejemplo, si hay una ley que afecta las condiciones de jubilación en España, claro que me importa pero no me afecta tanto, lo siento como algo distante. Como que empieza a ser que la política es algo que le pasa a otra gente, no a uno. Con el tiempo, casi toda la política contingente me parece distante, no creo que sea bueno :-(

ChaTo