¿Periodistas-ciudadanos o voyeurs?

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Siempre es extraño ver en la prensa escenas de guerra, de accidentes o disturbios rodeadas de curiosos armados con cámaras digitales (en su mayoría de teléfonos móviles), tomando fotos y videos de los heridos, de los cadáveres, de la tragedia. Muchas veces los fotógrafos aficionados han entregado las primeras imágenes de acontecimientos tremendamente relevantes. Pero al mismo tiempo ese impulso de fotografiar algo extraordinario no siempre tiene motivos muy elevados.

Pensaba que era un fenómeno nuevo, pero al parecer no lo es. En esta foto de la segunda guerra mundial, tomada en 1941 ó 1942, soldados de la Wehrmacht y de las SS aparecen fotografiando a un partisano ruso ahorcado. En la foto son visibles cuatro cámaras que fotografían al cadáver (también hay un niño en la foto, en el extremo izquierdo). Es verdad que es otra época y se fotografía al "enemigo" vencido, pero la imagen de los fotógrafos aficionados me impresiona mucho de todas maneras, tal vez más que el ahorcado en sí.

Fotografiar muertos

Que tanta gente porte una cámara significa que morir en un lugar público implica ser fotografiado, tal vez cientos de veces, por curiosos con teléfonos celulares. El status de figura pública o no es irrelevante. En esta foto de Noviembre de 2008, del sitio Israellycool.com, alguien le toma una foto a un miliciano palestino muerto durante su funeral. El brazo que sostiene el teléfono es claramente visible desde el costado izquierdo.


En esta otra foto de Junio de 2009, un monje budista es abatido a tiros por un musulmán tailandés en venganza por la quema de una mezquita. Mientras el cuerpo es levantado por personal médico, es visible en el lado derecho alguien que considera que sacar una foto del cadáver del monje es lo más apropiado en ese momento.



¿Periodismo o voyerismo?

Cuando una persona toma una fotografía así es porque: (i) intenta dejar constancia de algo importante que sucedió, (ii) siente una fascinación voyerista, y/o (iii) quiere ganar cinco minutos de fama con un video o una foto exclusiva.

A veces el resultado es sacar algo positivo de la tragedia y la imagen capturada en vivo se transforma en un documento importante que logra un avance político. Un ejemplo reciente es el caso de la muerte de Neda Agha-Soltan, que fue abatida de un tiro en el pecho durante las protestas en las elecciones iraníes de 2009. Su muerte fue filmada en detalle, desde que cae al piso hasta que comienza a sangrar por la boca y la nariz y finalmente pierde el conocimiento gritando "¡me quemo!, ¡me quemo!" mientras un médico trata inútilmente de salvarle la vida. En este caso particular, de una tragedia horrible surgió un video que contribuyó a crear una tremenda conmoción internacional que puso en jaque al gobierno iraní.

En el caso de Neda, se ve claramente que el camarógrafo lo único que puede hacer es grabar ya que otra gente está tratando de salvar la vida de la víctima. Pero en otros casos, el camarógrafo es testigo de una agresión y no hace nada para impedirla.


En esta foto que ganó el premio de la National Press Photo Association de EEUU en el año 2002, un grupo de asistentes al festival de Mardi Gras en Seattle agarran a una chica que no quiere "mostrar las tetas" y la manosean. En la foto es claramente visible que nadie hace nada por ayudarla e incluso alguien en el extremo izquierdo toma una cámara de video y aprovecha de grabar la agresión.

Esta foto se presentó a concurso con la cara de la víctima pixelada para ocultar su identidad. En ningún concurso de fotografía periodística se ha visto que se oculte la cara de un cadáver, de un herido o de una víctima de violación, hombre, mujer o niño cuando la foto documenta una tragedia en el tercer mundo. Esta cortesía, al parecer, la reservan los periodistas profesionales para las víctimas del mundo desarrollado.

Un nuevo poder para los ciudadanos

El poder de grabar y registrar que ahora tienen los ciudadanos, como todo poder, puede prestarse para abusos. Estos abusos pueden ir de invasiones triviales a la privacidad de las personas, pasando por violaciones graves a sus derechos o faltas a la obligación de prestar auxilio.

Yo creo que lo que se gana por el hecho de que haya más gente con acceso a herramientas creativas, incluyendo cámaras digitales, es enorme. Los ciudadanos-periodistas pueden ahora obtener pruebas de delitos cometidos en su contra, documentar desde primera línea hechos que nos afectan a todos, y ser parte activa del proceso de crear opinión.

Creo que lo mejor que podemos hacer es adaptarnos y verlo como una oportunidad de la cual podemos sacar algo constructivo, a la vez que creamos nuevas reglas (principalmente sociales, quizás ocasionalmente normas legales) sobre el uso de cámaras digitales en situaciones extremas.

Fuentes: El Arte de Recordar, Topographie des Terrors. Fotos (¡non-free!): NPPA 2001 photo, Israellycool, Islamization watch. Fotos (CC): Wikipedia: Death of Neda Agha-Soltan.

Foto de ChaTo

— Investigador senior en el área de minería de datos en la web y computación social. +Más información »