Kodak contra el iPhone y la Blackberry (y el caso Kodak vs Polaroid)

Kodak está llevando a juicio al iPhone de Apple y la BlackBerry de RIM por una serie de patentes relacionadas con las cámaras digitales de estos teléfonos. Estas patentes cubren importantes "inventos" como por ejemplo el generar una prevista de una foto en el visor de la cámara. Las demandas de Kodak fueron presentadas frente a un tribunal en EEUU y frente a la Comisión de Comercio Internacional (ITC) del mismo país.

En ambos casos se trata de patentes de software, del tipo de patentes que serían completamente nulas en Europa. Kodak busca obtener ganancias a costa de estas empresas que claramente desarrollaron los "inventos" patentados de manera independiente, y posiblemente lo consiga. Lo que resulta irónico es que en el pasado Kodak ha tenido grandes pérdidas producto del mal estado del sistema de patentes Estadounidense.

En el año 1969 Kodak decidió entrar en el mercado de la fotografía instantánea, área en que Polaroid tenía un monopolio de facto debido a sus numerosas patentes en el área. Kodak contrató a un experto en patentes, Francis T. Carr, para que revisara más de 250 patentes relacionadas con la fotografía instantánea, y trabajara en estrecha colaboración con científicos e ingenieros que desarrollaron un método que no infringiera las patentes de Polaroid en ningún aspecto. Esto incluyó desde el tipo de reacción química usada hasta las partes mecánicas que debían interactuar con la película durante el proceso de revelado.

Tras siete años de desarrollo, en el año 1976, Kodak lanzó su primera cámara digital instantánea, y una semana más tarde Polaroid los demandó. El juicio duró más de 5 años y medio en su etapa inicial de recopilación de antecedentes y más de 3 años y medio antes de que ocurriera una decisión. De las 12 patentes que Polaroid alegó que Kodak infringía, 3 resultaron ser inválidas, 2 resultaron ser irrelevantes, pero 7 fueron encontradas válidas. Durante el juicio quedó establecido que Kodak intentó activamente evitar infringir las patentes de Polaroid, pero no lo consiguió.

Polaroid pidió 12 mil millones de dólares por concepto de daños, y obtuvo finalmente poco más de 900 millones de dólares. Además, Kodak tuvo que dejar el negocio de la fotografía instantánea, y los 16 millones de cámaras instantáneas que ya había vendido quedaron en el limbo tecnológico. Polaroid volvió a ser un monopolio en fotografía instantánea en el año 1986.

Al demandar a Apple y RIM, Kodak ahora simplemente juega según las reglas -- de paso, Apple también hace lo mismo, y usa sus patentes para intentar impedir que entren teléfonos Nokia a EEUU. 24 años después de que Kodak fuera derrotada por una empresa establecida en un mercado en particular, intenta utilizar sus patentes contra otro mercado, para hacer más caras las cámaras digitales de los teléfonos móviles, y en el fondo para obtener mayores rentas frenando el progreso tecnológico.


Lo que ilustra este caso es que cuando el sistema de patentes es malo pierden los inventores que se enfrentan con un campo minado intelectual, y las empresas que enfrentan una incertidumbre permanente. Pero sobre todo, pierden los consumidores debido a un sistema que genera incentivos contra el desarrollo tecnológico y promueve costosos litigios legales como reemplazo a la innovación.

Fuentes: ZDNet, Slashdot, Patent Failure. Gráfico: Wikipedia. Fotos: Capt. Kodak @ Flickr (CC), Rusty Brick @ Flickr (CC).

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