Reforma al sistema de Becas Chile: porqué no basta con un crédito

Cristian Bravo-Lillo Lun, 03/05/2010 - 10:01

Hace alrededor de un mes apareció en la prensa chilena la intención de la cartera de educación, encabezada por Joaquín Lavín, de modificar el Sistema Bicentenario de becas, a.k.a. Becas Chile. Mi propio sentir al respecto es ambivalente, y leerlo me produjo incomodidad y satisfacción. ¿Necesita cambios el sistema de becas? Por supuesto... pero los cambios sugeridos se quedan cortos en el análisis.

Yo soy uno de los beneficiados del sistema; mis padres son ambos profesores, mi madre nunca ejerció porque decidió quedarse en la casa, y mi papá tuvo a veces tres trabajos para poder mantener la familia. Jamás hubiese podido llegar a estudiar un doctorado en EE.UU. si no fuera por el programa de becas. Estudié Ingeniería en Computación en la Universidad de Chile, y trabajé 4 años en el Ministerio Secretaría General de la Presidencia, y aún ganando mucho más que mis padres, nunca podría haber pagado un doctorado fuera de Chile. "Pero podrías perfectamente haber pedido un crédito, y pagarlo a tu regreso". Sí... y no. Esta es mi visión de porqué no es tan sencillo como pedir un crédito.

La mayor parte de los análisis que llevaron a la queja del equipo de Joaquín Lavín frente al sistema de Becas Chile proviene al parecer de la investigación escritos por Pablo Eguiguren, del Instituto Libertad y Desarrollo (ver [1], [2]).

Primero: el instrumento existente para fomentar créditos tendientes a pagar estudios en el exterior es el crédito CORFO. La banca nacional actúa como intermediario y coloca esos fondos en préstamos regulados bajo parámetros estatales. El problema es que la banca en la práctica coloca trabas y da preferencia a sus propios instrumentos de financiamiento. Puede ser evidencia anecdótica, pero tanto mi señora como yo tenemos el recuerdo vivo de los ejecutivos de dos bancos distintos diciéndonos "No, mejor toma este crédito. Este otro pide muchos requisitos (sic)". Mientras la banca no tenga incentivos para colocar esos dineros donde debería, simplemente eso no va a suceder: siempre es más conveniente para un banco prestar dinero bajo sus propias condiciones. Además, el crédito CORFO ofrece préstamos con un plazo de pago de entre 4 y 10 años, con un plazo de gracia de hasta 3,5 años. Las personas tienen incentivos para diferir su pago la mayor cantidad de tiempo posible (lo que en behavioral economics se conoce como descuento hiperbólico), y los bancos tienen incentivos para que les comiencen a pagar lo más pronto posible. A pesar de que los bancos pueden decidir la tasa de interés y obtienen íntegramente el interés del préstamo, está claro que estos no son incentivos suficientes para la banca.

Dado que los créditos CORFO son garantías del Estado y dinero del Estado para poder estudiar, uno podría quejarse con las autoridades pertinentes. Sí, pero una persona pidiendo un crédito para estudiar no es precisamente el tipo de persona que se queja a CORFO por las dificultades del proceso.

Segundo: el argumento de cambiar becas por créditos se basa en que muchas de las carreras cursadas en el extranjero son "muy rentables", y podrían perfectamente pagar un crédito una vez que vuelvan a Chile. En el caso particular de los doctorados, esto es mucho más sutil. Todo el mundo quiere escuchar a un doctorado pero nadie quiere contratarlo. Y eso está bien; yo espero de alguien que ha estudiado por lo menos 20 años de su vida que sea al menos capaz de forjar su propia carrera. La pregunta es: ¿qué pasa con aquellos doctorados que no son "rentables" (humanidades, artes, ciencias sociales), pero que el país de todas maneras necesita? ¿Estos doctorados también tienen que pagar su vuelta a Chile?

La respuesta a nivel personal, muchas veces, es simplemente no volver a Chile. El resultado es una relativa "abundancia" interna de cientistas en áreas "duras" de la ciencia, y una casi completa escasez de cientistas sociales. Dado que las oportunidades de investigación en el extranjero no son maravillosas, pero sí mucho mejores que en Chile, y que una de las condiciones fundamentales para poder pagar un crédito es tener dinero con qué pagarlo, los cientistas sociales simplemente prefieren quedarse fuera de Chile (especialmente en Europa, donde el financiamiento gubernamental puede llegar a ser 10 veces mayor que en USA).

A pesar de que no manejo todos los datos y que no he analizado las alternativas en detalle, probablemente una política diferenciada donde se bequen aquellas áreas de investigación socialmente deseables pero económicamente no rentables, y se ofrezcan créditos a aquellas áreas de investigación que sí lo sean, complementado con mayores o distintos incentivos a la banca para colocar estos fondos estatales (tiendo a creer que dado que los incentivos económicos no funcionan, debería regularse este punto), podría lograrse el objetivo. Hey, un momento: ¿cuál es el objetivo?

Aquí es donde llegamos a la piedra de tope. No existe un análisis de políticas públicas que sea imparcial. Muchas veces, en el área de políticas públicas se destaca la labor del analista como "imparcial", casi como la de un científico: luego del "juego político", donde todos los interesados manifiestan sus intereses, el analista utiliza diversos métodos de análisis de las alternativas posibles de intervención donde el resultado final siempre será una alternativa que supera a las otras según todos los criterios importantes aceptados por los actores en juego. Ergo, es la única alternativa que razonablemente debería aplicarse.

La verdad dista de ser así. El "juego político" en un país rara vez llama a todos los interesados a la mesa (o a sus representantes); y muchas veces para sentarse a la mesa hace falta conocimiento que no se tiene. Lo que no impide a nuestros parlamentarios sentarse en las mesas correspondientes y realizar un pobre análisis (y por consiguiente, tomar una mala decisión) de lo que conviene al país.

Dado que donde no hay objetivos uno tiene derecho a fijar los propios, mi propia visión es la de una mis Alma Mater: el gran fin de un programa de becas y créditos como Becas Chile debiera ser dar a la patria PhDs "que la dirijan, la hagan florecer y le den honor". Y no: Chile no debería tener sólo PhDs en transporte, horticultura y retórica. Sólo por si acaso.

Fuentes:

  1. anip.cl, "La reforma a un proyecto estelar de Bachelet".
  2. Chileclic.cl, créditos Corfo para estudios de posgrado.
  3. elmercurio.cl, "Más de la mitad de los postulantes a Becas Chile proviene del 10% más rico", 02/Feb/2010

Fuente imagen: Óleo "Los Libros de la Almu" @"El País de Babia" (CC), commons.wikimedia.org

Foto de Tama

— Ingeniero Civil en Computación, Universidad de Chile. Doctor en Ingeniería y Políticas Públicas, Carnegie Mellon University. +Más información »