¿"DERECHOS" o "derechos" del consumidor?

Mucho se ha discutido acerca de los derechos de propiedad en lo referente a los creadores o autores, pero me llama la atención lo poco que se discuten los derechos de los consumidores.
Al adquirir un objeto, servicio u obra, uno adquiere ciertos derechos asociados. Por ejemplo, si me compro una manzana tengo derecho a consumirla, regalarla, o botarla a la basura. Si compro un televisor, en general, tengo derecho a algún tipo de garantía que me proteje en caso de falla de fabricación. Sin embargo, muchas veces estos derechos no son tan obvios ni explícitos. Más aún, nuevas tecnologías han permitido la vulneración de algunos de nuestros derechos y no nos hemos dado ni cuenta.
Como en otras oportunidades, voy a usar el ejemplo de la música para explicar mis puntos, pero mucho de lo que discuto puede ser extendido a muchos otros casos.
¿Qué es lo que compramos cuando compramos música?
Durante muchos años, la música era vendida y distribuida usando discos de vinilo. Estos discos, con el cuidado necesario, pueden durar muchísimos años (más que la vida promedio de un ser humano, por ejemplo). Por lo tanto, al comprar un disco estamos comprando el derecho de escucharlo por toda nuestra vida. Al mismo tiempo, tenemos derecho a regalarlo, o venderlo nuevamente.
En la década de los 1980s la tecnología cambió y el cassette se convirtió en la forma más común para vender y distribuir música. Lamentablemente los cassettes no tienen una vida infinita o tan larga como la de los discos de vinilo, pero sí es lo suficientemente larga como para que nadie se molestara en notar la disminución en la longevidad de nuestros derechos como consumidor. Sin embargo, a partir de este cambio tecnológico los derechos para escuchar la música se extienden por un número limitado de años.
Uno podría argumentar que la nueva tecnología permite hacer muchas copias, y por lo tanto, nuestros derechos no han sido disminuidos si tomamos las precauciones necesarias. Es decir, copiar nuestro cassette viejo en uno nuevo es válido para preservar nuestros derechos. No me queda claro si las compañías discográficas estarían de acuerdo conmigo.
Además, la nueva tecnología abrió la puerta para nuevas posibilidades. Con los vinilos, nuestra única opción era regalar el disco entero. Tecnológicamente hablando, ahora podríamos regalar una canción si quisiéramos (basta copiar esa canción en un cassette, regalarlo y dejar de escuchar esa canción). Obviamente es un poco ridículo el ejemplo, pero mi punto es que en ese momento no se discutió cuál era el alcance de nuestros derechos como compradores de un cassette.
Luego del cassette vino el CD. Mejor sonido pero los mismo problemas. A mi parecer, la vida del CD es aún más corta que la del cassette, pero también existe la posibilidad de copiarlo, por lo que caemos en el mismo caso del cassette.
Pero el paso más importante en ese momento fue hacia la música digital que no envejece. La secuencia de 0s y 1s puede ser almacenada 'para siempre' sin pérdida de calidad.
¿Y que pasó con los derechos del consumidor?
Con la llegada de la música digital se produce un problema nuevo. ¿Qué compramos cuando compramos música? ¿Somos dueños de la secuencia de 1s y 0s? ¿o sólo somos dueños del objeto físico que contiene esta secuencia?
Si compramos la secuencia entonces estamos en todo nuestro derecho de usar cualquier dispositivo para reproducirla. Podríamos almacenar la secuencia en el computador y moverla al dispositivo que más nos guste. Más aún, ahora es muy fácil regalar música, o canciones específicas. Simplemente te paso la secuencia y posteriormente la borro de mis dispositivos. Por lo tanto, podríamos estar en presencia de una extensión u ampliación de nuestros derechos como consumidores.
Lamentablemente no es el caso. Las discográficas y otras compañías a cargo de la venta y distribución de música despliegan esfuerzos para evitar esta interpretación de nuestros derechos al comprar música. Muchos sistemas llenan de trabas el traslado de la secuencia a otros dispositivos. Existen trabas para almacenar, copiar o regalar música. ¿Es posible comprar un álbum en iTunes y posteriormente regalarlo a otro persona? ¿Por qué ahora nuestros derechos no son transferibles/regalables? ¿Por qué existe un número limitado de veces que puedo copiar o mover mi música?
La industria de la música está perdiendo una oportunidad para expandir y fortalecer los derechos de los consumidores. Creo que sería muy sano sincerar la discusión de qué es exactamente lo que estamos comprando cuando compramos algo digital como música, películas, etc. ¿De qué somos dueños? ¿No sería estupendo poder crear un álbum "especial" para tu pareja dentro de los márgenes de nuestros derechos de consumidor?
Imagen: cnraether @ Flickr (CC)












