Google Apps para gobierno: ¿Funcionaría en Chile?

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URL destacada (google.com): http://www.google.com/apps/intl/en/government/

Hace algunos años, cuando se estaba gestando la Ley chilena de Firma y Documento Electrónico (19.799), varios directores de servicios públicos estaban en contra de entregarle a privados "la generación de certificados de firma de las autoridades". Que cómo era posible que privados pudieran generar el certificado de firma de el o la presidenta, y de su gabinete. Uno de los abogados vinculados al proyecto de firma electrónica preguntó a una autoridad contraria a la ley que de qué marca era el lápiz con el que firmaba los decretos. La respuesta no fue muy amable, a lo que siguió una pregunta genial: "No creo que el lápiz con el que usted firma documentos haya sido fabricado por su servicio, ¿verdad? Si lo hubiese fabricado usted mismo, ¿le tendría más confianza?"

Hace un par de meses Google presentó su suite de aplicaciones para gobierno, que por $50 dólares anuales por usuario permite a las agencias en EE.UU. obtener webmail, agenda compartida, edición en línea de documentos y hojas de cálculo, intranets y video compartido. Todo esto sería más que suficiente para muchos servicios públicos en Chile, y de seguro también en la mayor parte de Latinoamérica. Google Apps está siendo usado por varios negocios y administraciones grandes (incluyendo el gobierno de la ciudad de Los Angeles), y si uno no considera el tema de la conectividad (que en Estados Unidos no es un tema), es una excelente alternativa técnica. Google, que salvo por el reciente fracaso de Buzz sabe hacer bien su trabajo, ofrece incluso tiene en el sitio Web una "calculadora" que compara el costo de Google Apps vs. el costo de Microsoft Exchange 2007.

Por ejemplo, suponiendo un servicio público pequeño (20 personas), cuyas necesidades técnicas son solucionadas por un Administrador de Sistemas por USD$12/hora (alrededor de un millón de pesos chilenos mensuales), el costo inicial sería de USD$235 de Google Apps contra USD$14.688 de Microsoft Exchange Server, más un costo anual total de USD$1.513 de Google Apps contra USD$8.127 de Microsoft Exchange Server.

¿Funcionaría Google Apps para servicios públicos en Chile o en Latinoamérica? Sospecho fuertemente que no. En mi opinión, la razón principal es una mezcla de desconfianza del mundo público hacia el sector privado, y desconfianza en la tecnología basada en desconocimiento de qué hace, cómo se usa o cuáles son los riesgos que conlleva. La misma razón que en la historia del lápiz (real, por cierto).

No estoy sugiriendo que los directivos públicos sean idiotas; simplemente, la tecnología avanza demasiado rápido, incluso para los expertos. Es muy humano desconfiar y no atreverse a tomar decisiones sobre cosas que ignoramos. Hay por lo menos dos formas en que los países más avanzados que los nuestros han resuelto el problema:

  1. A través de la especialización tecnológica del funcionario público, o sea, que nuestros directivos aprendan de tecnología. A pesar de que en Chile hemos avanzado mucho en la materia, no tenemos directivos públicos medios de formación tecnológica con sueldos de mercado competitivos, como en Nueva Zelanda o Australia.
  2. Creando el cargo de CIO en las instituciones públicas. La idea del CIO no es la del jefe de informática, a cargo sólo de las funciones de soporte; el CIO está al mismo nivel que el director de servicio, y las decisiones son compartidas entre el CIO y el director. La principal falacia sobre la no existencia de CIOs públicos en Chile es que hay decisiones que no son técnicas. Esto es una ilusión. Hoy todas las decisiones en el sector público son técnicas, y necesitan del apoyo de la tecnología. Las decisiones requieren de información, conocimiento y experiencia, y la información se obtiene a través de tecnología. Por tanto, para poder tomar decisiones se requiere de una infraestructura tecnológica que permita obtener la información necesaria para tomar esas decisiones.

El camino para lograr la primera alternativa es largo y complejo, porque requiere de un montón de condiciones previas que todavía no se dan en Chile. La segunda alternativa surgió como idea hace un par de años (cargo que tuvo temporalmente Álvaro Díaz, subsecretario de Economía en el gobierno del presidente Lagos), pero que simplemente no tuvo mayor relevancia y fue olvidado. Probablemente por las mismas razones que la historia del lápiz.

Fuente imagen: Bright Meadow @ Flickr (CC)

Foto de Tama

— Ingeniero Civil en Computación, Universidad de Chile. Doctor en Ingeniería y Políticas Públicas, Carnegie Mellon University. +Más información »