Una base de datos mundial de derechos de autor

Un artículo de El Mostrador reproduce una nota de la BBC sobre la ejecución de un plan que incluye a grandes discográficas (incluyendo a EMI) y tiendas en línea como iTunes para construir una “base de datos de derechos de autor” a nivel mundial, que haría “más fácil lanzar servicios de música online” y “combatir la piratería”. El sistema ya está en construcción y podría estar en funcionamiento dentro de 2 años.
Lamentablemente la nota de la BBC es escasa en detalles técnicos, y aunque en un primer momento suena bastante lógico tener un repositorio centralizado que permita consultas instantáneas sobre canciones (como para determinar el autor y letras de las canciones, como hacen hoy servicios libres como FreeDB y LyricWiki), en este caso se trata de “derechos de autor digital”.
Llama la atención la declaración de Neil Gaffney, Vice Presidente ejecutivo de EMI Music Publishing UK, quien indica que "...una de las complejidades de los nuevos servicios es que la gente dice que no sabía a quién pagar". Además "...se deshace de uno de los temas fundamentales y significa que podemos dirigir nuestra atención a las personas que utilizan la música ilegalmente."
Entonces, el asunto no puede estar más claro. Esta base de datos es simplemente un gran repositorio que combina funcionalidades de DRM (Digital Rights Management) y la división de las ganancias por las ventas de los derechos sobre una canción. En la nota original se menciona que este repositorio permitirá a los dueños de los derechos recibir un pago cada vez que una canción se escuche en línea o a través de servicios móbiles.
O sea, son otra vez los mismos miembros del gran cartel de la música (EMI, Warner, Sony, etc.) buscando introducir un mecanismo mediante el cual se reciban pagos en línea por los derechos de tal o cual canción. Por un lado, este sistema podría ser interesante porque podría establecer un pago proporcional a la cantidad de música escuchada (y no contratos con cifras pre-establecidas). Esto concuerda con la opinión expuesta en el artículo de la BBC respecto a que en el Reino Unido se hace difícil la entrada de nuevas empresas al mercado de la música digital, porque el tema de derechos de autor se hace espinudo.
Por otro lado, es fácil imaginar otros usos que se le pueden dar a un sistema así. Por ejemplo, se podría implementar un servicio que recorra miles de videos de YouTube al día, extrayendo porciones del audio, y buscando “potenciales violaciones a los derechos de autor”. Luego enviar la factura, por varios miles de dólares, al autor del vídeo. Incluso se podría conocer cuanto le toca a cada poseedor de una parte de estos derechos.
La posible excusa de la piratería para implementar sistemas que también permitan cobros automática, parece otro intento más para exprimir el limón por donde mismo se he hecho toda la vida, olvidando que existe un espacio (cada vez más grande) en nuestra cultura para recombinar estas creaciones musicales y producir algo nuevo. Subir un vídeo de creación propia (editando anime japonés o hecho en stop motion, o flash, por ejemplo) que usa música cuyos derechos pertenecen a una discográfica, puede llevar a que dicha empresa pida dar de baja tu video en YouTube (una notificación de la ley DMCA).
Es importante destacar que, aunque ahora lo anterior no es muy común, existe un procedimiento sencillo en YouTube para indicar que tu video ha realizado un uso justo de dicho material discográfico.
Finalmente, hay que recordar que todos estos proyectos y “plataformas digitales de derechos de autor” siempre topan (afortunadamente!) en ser implementaciones no retroactivas, así que viejos reproductores de MP3, “yPod” hechos en China, etc. no se verán afectados. Pero en un futuro, donde nos aprestamos a llevar un teléfono-celular-computador cada vez más poderoso en los bolsillos y donde el mango del sartén lo llevan los carriers y no los usuarios, hay razones para preocuparse.
Foto: Thomas Hawk @Flickr(CC).













