Escritura colectiva: La Huella de Cosmos
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"La Huella de Cosmos" es una novela escrita de forma colectiva, dirigida por Doménico Chiappe y auspiciada por la Escuela Superior de Artes y Espectáculos de Madrid (TAI). El proyecto se desarrolló entre junio y diciembre del año 2005, e involucró a una comunidad de escritores y lectores que fueron convocados por medios como la radio e Internet.
La modalidad, como explica Chiappe en su web personal, consistió en la invitación de algunos escritores para el desarrollo de los dos primeros capítulos, la estructura de la novela y los perfiles de los personajes principales. Chiappe, como coordinador del proyecto, fue el encargado de redactar las ideas que salieron de las reuniones de todos estos participantes. Además, él estaba a cargo de redactar las versiones finales de cada capítulo, a partir de las ideas vertidas en el foro.
Un cerebro conformado por múltiples mentes pensantes
El sitio muestra dos procesos. El primero corresponde al foro, donde es posible ver como los participantes intercambian ideas, discuten, y van armando los capítulos. Se trata del proceso creativo de un grupo de cerebros que conforman una inteligencia colectiva. Esta forma de creación colectiva busca generar una novela con una narrativa coherente y cohesionada a partir del aporte de diferentes personas. Así se diferencia de experimentos como el “cadaver exquisito” de los surrealistas, el cual no buscaba un entendimiento entre quienes participaban y por lo tanto primaba la incoherencia, donde no había tampoco consideraciones de calidad estética. Chiappe considera que en una obra colectiva es necesario algún tipo de coordinación para asegurar que el ejercicio no se transforme en una colección de historias individuales sin conexión entre si. Así, el coordinador de La huella, Doménico Chiappe, es el encargado de la edición, de animar a los participantes a escribir y desarrollar los argumentos, de hacer las conexiones que permitirán hacer de la obra una novela coherente.
La novela
El segundo proceso es el de la novela y sus capítulos. Los participantes en el foro son todos co-autores de ésta y Chiappe es un actor más, que se ocupa tanto de presentar ideas como de facilitar el proceso de escritura. La novela es un hipermedia que se construye a partir de la suma de múltiples recursos: texto, imágenes, música, animaciones y videos. El argumento principal de la novela gira en torno a Aitor, un filósofo de la era digital, que crea a Cosmos, un personaje de ficción que ha adquirido vida en un mundo virtual. Los nueve capítulos que componen la obra describen la búsqueda de Cosmos, quien se encuentra en el mundo real gracias a que Aitor produjo un intercambio para él poder entrar al ciberespacio. A través de esta línea argumental, otras se van entrecruzando junto con otros personajes, los que en conjunto conforman una red de historias entrecruzadas. Todos estos personajes están en la búsqueda de Cosmos, ya que es la única manera de traer a Aitor del ciberespacio con vida. Al final, en el capítulo diez, se entrega un final abierto, donde diez participantes presentan su final y dejan abierto el camino para que el lector escoja, siempre dentro de estas opciones pre-determinadas al estilo “choose your own adventure”. Actualmente, La huella es una narrativa cerrada, en cuanto ya no se admiten más participantes que puedan introducir modificaciones en la obra.
Los peligros de privatizar lo común
Lo problemático de este hipermedia colectivo es que si bien es resultado del trabajo colectivo de sus varios participantes, el producto final está protegido con derechos de propiedad intelectual, el cual expresamente declara que los participantes, al enviar sus colaboraciones, ceden sus derechos, “para cualquier publicación impresa, electrónica o en cualquier formato inventado o por inventar”. Aunque no se dice expresamente quien es el poseedor de los derechos, probablemente sea TAI, ya que el aviso legal fue introducido por los patrocinadores de la obra y especialmente por TAI que era la institución que alojó por un año la novela en su servidor para luego sacarla de la web. Chiappe, en un intercambio de emails que tuvimos, me contó que rescató la obra de viejos archivos y la puso en su web, dejando todo como estaba, incluso los logos de los patrocinadores y el aviso legal. Lo ideal, como me señaló Chiappe, hubiese sido utilizar Creative Commons, especialmente por la autoría colectiva de la novela.
Este conflicto que tantas veces se da entre patrocinadores y autores, editoriales y autores, empresas discográficas y músicos, entre otros, es sintomático de una era en que la producción cultural se ha modificado producto de la introducción de nuevas tecnologías, y donde, por otra parte, vemos que existen actores, como las discográficas y las editoriales, que continúan sumergidos en el mundo del copyright y modelos de producción y distribución que no se ajustan a estas formas de producción. Resulta una contradicción proteger con derechos de propiedad intelectuales una obra que ha sido construida de forma colectiva. No sólo se le quita el derecho a los participantes de decidir sobre su obra, sino que además se cierra el camino a los lectores para que puedan utilizar, modificar o distribuir la obra. Así, el trabajo en colaboración no necesariamente deriva en un proceso de producción de lo común, y perfectamente puede prestarse a la privatización. Lo que observamos entonces es un proceso colectivo que deriva en una intención individualista y que cierra la obra a futuras colaboraciones o posibles extensiones de la misma (lo que podría ser motivo de acusaciones de plagio o robo intelectual, que tantas veces se ha visto en la literatura desde que existen este tipo de derechos intelectuales). Por suerte para nosotros, Chiappe rescató la obra, pero sigue pendiente aclarar el tema de los derechos impuestos por los patrocinadores sobre una obra colectiva.
Imagen extraída de la novela con autorización de Doménico Chiappe














