ACTA es un tratado internacional, en nombre contra la "falsificación" (counterfeit) pero en la práctica tiene consecuencias similares a SOPA.
De acuerdo a Kader Arif, relator ante el Parlamento Europeo de ACTA, el tratado impacta las libertades civiles, hace a los proveedores de Internet culpables de las acciones de sus usuarios, tiene consecuencias sobre la disponibilidad de medicamentos genéricos y entrega poca protección a las denominaciones geográficas de origen en Europa.
Por lo mismo, el parlamentario Arif ha decidido renunciar a su rol de relator, denunciando al mismo tiempo "el proceso completo que llevó a la firma de este tratado: sin inclusión de organizaciones de la sociedad civil, con falta de transparencia desde el comienzo de las negociaciones, con repetidos aplazamientos de la firma del texto sin que jamás se dieran explicaciones, y excluyendo las demandas del Parlamento Europeo que se expresaron en varias ocasiones es nuestra asamblea."