Reconstruyendo el país (y su sociedad)

Ya pasó la primera semana después de la catástrofe. Ya logramos la hazaña de duplicar una meta propuesta para ayudarnos. Y ya ha comenzado la reconstrucción del país. Sin embargo, una de las cosas más chocantes del terremoto fueron los saqueos, no sólo a los supermercados, sino que también a las casas. Un poblador lo definía como un segundo terremoto, como un terremoto emocional. Es una muestra del odio que tenía mucha gente, y el resultado de las diferencias sociales, no sólo en cuanto a sueldos, sino que a nivel de educación. Ahora que tenemos que reconstruir el país, no lo hagamos sólo materialmente. Aprovechemos la oportunidad de construir una sociedad mejor.

La delincuencia aumenta cuando cometer delito es más rentable que estudiar y trabajar. Por eso es muy importante reducir el costo de la educación, y aumentar los sueldos de los oficios más sencillos, para acortar las diferencias. Para que nadie a los 14 años (o antes) sienta que robando va a ser mejor que seguir estudiando. La solución no pasa por militarizar el país para controlar la delincuencia, sino que por generar las oportunidades que eliminen la delincuencia como una buena opción. Los militares en las zonas del Maule y Bío-bío se justifican actualmente por la situación de catástrofe, pero es una solución temporal. No puede ser la tónica.

Tampoco podemos olvidar las diferencias entre Santiago y las regiones. A nivel de comunicaciones se notó como todo sigue centralizado. Las primeras imágenes mostraban daños importantes en Santiago y Valparaiso, pero nadie sabía de la verdadera catástrofe que había más al sur hasta varias horas después. Esa diferencia también hay que reducirla, dándoles más autonomía a las regiones, y no dejando que todos los recursos se centralicen en la capital. Al mejorar las regiones, mejora todo el país, y así también mejora su capital.

Afortunadamente el país se ve muy unido y listo para comenzar esta gran tarea. Hay que aprovechar esta oportunidad, sobre todo porque hay mucho capital humano. Los saqueos no son las únicas imágenes que han marcado este terremoto, sino que también hemos visto realmente muchas cosas positivas. En ellas tenemos que encontrar la fuerza para creer en una sociedad mejor.

Para ejemplificar el capital humano que tenemos, podemos ver el caso de la familia de Paine que pasó toda la noche en guardia para señalizar el desvío al sur en la Ruta 5. Por iniciativa propia instalaron sus propias señales indicando el desvío. Como vieron que funcionaba y que el tráfico se ordenaba de a poco, decidieron hacer guardia toda la noche con fogatas, para seguir informando a gente que no conocían, pero que sabían que necesitaban ayuda. Toda la familia involucrada haciendo turnos.

Un hombre en el sur, que al no contar con electricidad por días, sabía que varios miles de litros de leche se iban a echar perder. Entonces decidió regalarlos a los damnificados. Por suerte, alguien se puso con un camión para poder distribuirlos. Otro vecino en Concepción se dedicó a darle agua a mucha gente que hacía fila en su casa para llenar bidones. Varias comunas pequeñas del norte chico, y que no son las que tienen más recursos, se unieron para enviar 10 millones de pesos en mercadería para ayudar a las comunas de Penco, Tomé y Dichato.

Internet también ayudó mucho. Ya sea vía blogs, twitter, facebook, y otras redes sociales, la gente compartía información para tener noticias de los seres queridos. Otros avisaban cosas como: "Viajo en auto de Viña a Santiago, puedo llevar 3 personas, da lo mismo quien sea". Sin embargo, aquí también tenemos una oportunidad para revisar la infrastructura de Internet en Chile, ya que no respondió como se esperaba en las primeras horas después de la catástrofe.

Tampoco necesitamos buscar héroes en los programas de televisión. Nosotros tenemos a los carabineros de Iloca que evacuaron el pueblo antes de su inundación. En Iloca no murió nadie. O como la niña Martina Maturana de 12 años en Juan Fernández, que por iniciativa propia y sin conocer el código, dio la señal de alarma de maremoto salvando muchísimas vidas. Tampoco podemos dejar de lado el trabajo en general de Bomberos que nuevamente ha demostrado la gran institución que es.

La reconstrucción de Chile debe pensarse también en su contexto americano. Hemos recibido importante ayuda de nuestros vecinos directos, Argentina, Perú, Bolivia, y también de Brasil, entre otros. La ayuda no sólo ha sido material sino que su gente también nos han enviado muestras de cariño muy sorprendentes, como el mensaje de los clubes argentinos de fútbol[1] [2], o en la premiación de los Oscars, donde el director argentino Campanella envío un abrazo a los "hermanos de Chile". Cuando reconstruyamos el país, debemos también estar listos para tenderles la mano cuando nuestros vecinos nos necesiten.

Tenemos un tremendo capital humano que nos debe servir para reconstruir Chile no sólo materialmente, sino que como sociedad. Para que Chile sea más equitativo, más unido, más humano. Para que todos seamos más libres y más felices.

Foto de la pichanga por todosnuestrosmuertos

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