El artículo de Colin Hawkett: Revolutionise the way we govern ourselves, que traduzco más abajo, plantea que la tecnología puede ayudarnos a devolver la democracia a los ciudadanos. Propone poner al centro del proceso político una plataforma de colaboración en la cual todos los actores interesados puedan conversar.
Hay ejemplos reales de lo que plantea: la reforma a las leyes sobre Internet en Brasil, a través de una serie de foros online para ciudadanos y empresas, y la reforma de la constitución de Islandia. Bajo esta luz, lo que plantea no es en realidad tan ingenuo como suena a ratos. Juzguen ustedes mismos.
"Si la libertad y la igualdad, como piensan algunos, se encuentran principalmente en la democracia, se conseguirán mejor cuando todas las personas compartan por igual en el gobierno al máximo." — Aristóteles
Las cosas están jodidas. Hay un proceso llamado democracia que se supone entrega a todos una oportunidad igual de participar en el gobierno. De mantener a los gobernantes a cuenta. De influir en lo que sucede. La mayoría de la gente está lejos del proceso de creación de políticas, mientras que el camino para acercarse a él es ... obscuro. Esto no es un accidente.