"El mundo sigue siendo en muchos aspectos un lugar moralmente imperfecto, según el criterio de la inmensa mayoría. Sin embargo, el criterio que aplicamos hoy es mucho más estricto que el de los antiguos. Hoy exigimos no sólo que no se esclavice literalmente a las personas, sino que se les pague un salario decente y trabajen en condiciones higiénicas. Hoy exigimos no sólo que no se decapite en masa a los disidentes, sino que se les permita decir lo que quieran a quienes quieran. Conviene que hagamos campaña para que haya más progreso, porque todo indica que estas campañas son coherentes con el fluir de la historia. Sin embargo, después de meditar todo el alcance de la historia, no cuesta llegar a la conclusión de que el mundo está hoy –al menos en algunos aspectos relevantes-- en el punto moral más alto a que ha llegado hasta la fecha."